EL AMOR



Seguimos suspirando por enamorarnos de esa persona maravillosa que nos haga ver la vida de color rosa, las mariposas hagan fiesta en nuestros estómagos, nos llene el vacío interior, acabe con nuestra soledad, adivine como satisfacernos y nos haga felices. ¡Pobrecito el que tenga esa responsabilidad: nuestra vida y felicidad en sus manos!Hombres y mujeres, y éstas ganan por mayoría, siguen convencidos de que su felicidad en esta vida depende de tener pareja, su alma gemela, su media naranja, ese ser humano sin defectos que le ame, le valore y apoye; que se case para toda la vida, compartiendo espacio, tiempo, bienes, penas y aficiones; coman juntos perdices y sea el padre/madre de sus maravillosos hijos, formando una familia unida y feliz, por siempre jamás.La desgracia es que Cupido, con eso de tener los ojos vendados, yerre la flecha y no alcance a nadie, o, se equivoque y le de a alguien que se convierta en el monstruo del cuento y nos amargue la vida o… nos mate. En ambos casos, se culpa a la pareja o a la falta de una relación amorosa de nuestro malestar, desgracia, soledad, depresión, falta de autonomía, indecisión y aburrimiento. Y, o nos resignamos a la mala suerte o voluntad del Cielo, pero con amargura y resentimiento; o buscamos afuera, a la desesperada, alguien que nos ame y a quién poder amar. Verdadera misión imposible.Es hora de soltar esas falsas creencias, que tanto nos dañan, y atrevernos a abrirnos a la verdad: el primer amor no es el enamoramiento de los 15 o 20 años; el primer amor es permanente y nadie te lo puede dar, ni quitar: es el Amor a ti mismo. Conocerte y aceptarte; valorarte y apreciarte; cuidarte; mimarte; respetarte. Ese gran amor es el que puedes compartir con otra persona que también se ama y decidís comprometeros en mirar juntos en la misma dirección. Mientras no te ames a ti mismo, nadie te podrá amar y si no eres ya feliz, nadie te hará feliz. La pareja, la relación amorosa es siempre un reflejo de tu interior: de tu autoestima, valoración, respeto, bienestar, abundancia, libertad, perdón…Cuando estés bien contigo mismo estando solo, estarás preparado, si así lo deseas, para disfrutar de una buena relación. Nadie puede dar lo que no tiene. Lo que se emite, es lo que se recibirá de vuelta. Date y da amor y atraerás amor. Es la Ley.Guía tú la flecha de Cupido. Decide que valores, cualidades, comportamientos, costumbres, aficiones, intereses e incluso aspecto tendría tu pareja ideal y asegúrate que eres y tienes eso que pides. Atraerás la esencia de lo que eres.Expresa amor y lo recibirás multiplicado: Una sonrisa, un beso, un abrazo, un halago, una caricia, un “te quiero”, una flor, un diamante…Gracias al Amor, por todo el amor que soy y tengo en mi vida.

Ana Novo

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